Durante nuestro viaje acuático no podemos pasar por alto uno de los puntos más fascinantes del recorrido: la Esclusa Urbana. Aquí es donde el río Brda toma un pequeño descanso, y tenemos la oportunidad de ver algo que para los profanos parece magia negra: barcos que se elevan o bajan en el agua sin usar hechizos (aunque algunos turistas no están del todo convencidos).
Un poco de historia, pero sin aburrirse
La Esclusa Urbana fue construida en 1913 y hasta hoy funciona casi sin cambios, ¡así que se puede decir que es un dinosaurio hidráulico, pero en excelente estado! Su tarea es nivelar el agua entre la sección superior e inferior del Brda. ¿Suena complicado? Tranquilo, solo hay que observar cómo los barcos “entran” en la piscina de hormigón y luego el agua sube o baja, llevándolos en su camino. Antiguamente, la esclusa era parte de una gran autopista acuática por donde los barcazas transportaban mercancías a gran escala. Bydgoszcz era entonces uno de los puntos comerciales más importantes de la región, algo así como si Amazon tuviera aquí su centro logístico, pero en vez de camiones y furgonetas, eran barcos.
¿Cómo funciona?
Para los no iniciados, una esclusa es como un ascensor, pero para barcos. El barco entra, las compuertas se cierran y luego ocurre la magia de la hidrotecnia: o llenamos de agua y el barco sube, o la vaciamos y el barco desciende. Todo el proceso dura unos quince minutos y es espectacular, especialmente cuando algún miembro de la tripulación entra en pánico pensando que se ha “atascado” (tranquilo, nadie se ha quedado aquí para siempre).
Curiosidades y anécdotas
- En los años 30 del siglo XX, la esclusa era tan moderna que se organizaban exhibiciones aquí para ingenieros de toda Europa.
- Durante la Segunda Guerra Mundial fue un punto estratégico: los alemanes temían que los polacos bloquearan la vía fluvial, por lo que la mantuvieron bajo control estricto.
- Circula una leyenda urbana de que una vez un barcaza lleno de alcohol se quedó atascado en la esclusa y solo después de varias horas lograron sacarlo. No se sabe cuántos barriles se perdieron en la acción…
Si planean una pausa larga, cerca hay excelentes lugares para tomar café, y si quieren más maravillas hidrotécnicas, vale la pena visitar otras esclusas en el recorrido.
Pero cuidado: si se adentran demasiado en el tema, puede que en lugar de regresar al Park Hotel, comiencen a buscar un viejo sombrero de capitán y a planear un viaje a Gdańsk!